La reforma laboral encara a Rajoy y Rubalcaba
El presidente y el líder de la oposición mantuvieron ayer un tenso cara a cara en la sesión de control del Congreso22/02/2012 21:48:33
Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba mantuvieron ayer un tenso cara a cara en la sesión de control del Congreso a cuenta de la reforma laboral. Esta se ha convertido en el caballo de batalla de los socialistas en su tarea de oposición, aunque tenga un efecto bumerán, ya que los miembros del Ejecutivo siempre responden recordándoles su gestión en la materia.
El líder socialista preguntó al presidente si el Gobierno había valorado todos los efectos de la misma, a lo que este contestó que «tiene por costumbre» hacerlo. Y en tono irónico, le espetó: «No sé si usted cree que hay Gobiernos que no piensan bien las cosas, incluso si usted ha formado parte de algunos, espero que no haya sido así».
A partir de ahí empezó un duro intercambio dialéctico. Rubalcaba, que se ha alineado plenamente con las tesis de los sindicatos, aseguró que los cambios que el Gobierno justifica porque servirán para crear empleo van a lograr justamente lo contrario. «Facilitar el despido con una economía en recesión no crea empleo, lo que hace es crear más despidos», señaló. Enumeró una serie de modificaciones que, en su opinión, van a ser contraproducentes, como la bajada de sueldos a discreción de los empresarios, que deprimirá aún más el consumo, o el «disparate» de que un asalariado pueda ser despedido con una indemnización de 20 días por año por faltar nueve días durante dos meses aunque sea por razones justificadas.
Despidos colectivos
También añadió medidas como facilitar los despidos colectivos, permitir a las Administraciones públicas que prescindan de trabajadores fijos, o crear un contrato con un año de período de prueba. «Despidos más baratos, despidos más fáciles, despidos injustos. Esa es su reforma, señor Rajoy, y se llama despido», concluyó Rubalcaba.
El presidente volvió a acudir a la herencia recibida y le recordó el «récord de despidos» del anterior Gobierno. Le echó en cara que si hubiera hecho la reforma que se necesitaba hace algunos años «estaríamos en una situación diferente». «Lo único que no voy a hacer es no hacer nada», afirmó. Para finalizar, presumió de que la OCDE, la Comisión Europea, la mayoría de los países de la UE y el presidente de Estados Unidos han apoyado sus reformas. «Al final, ustedes y los sindicatos se van a quedar solos», afirmó.