Galicia
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El marroquí que disparó a su mujer dice que lo superó la cultura occidental

El hombre dijo sentirse ofuscado cuando vio a su mujer e hijas adquirir costumbres occidentales
a. m. a coruña / la voz
23/02/2012 01:32:47

El hombre que en marzo del 2010 disparó contra su esposa e hija en las proximidades de la Casa del Hombre, en A Coruña, y luego intentó suicidarse bebiendo anticongelante, respondió ayer por ello en la Audiencia Provincial de A Coruña.
Hassan Gueddoubi -así se llama este varón de nacionalidad marroquí- no podía acercarse a su mujer porque tres meses antes se lo habían prohibido tras un episodio de malos tratos. A pesar de todo, citó a la entonces aún esposa y a su hija con la excusa de darle un regalo de cumpleaños a la menor. Pero al llegar estas, sacó una pistola del abrigo y disparó a bocajarro contra la mujer, acertándole en el rostro. Luego apuntó a su hija, pero falló. De todo eso, dijo no acordarse. Pero sí se acordó de lo mal que lo pasaba cuando veía a su esposa, «que usaba velo» cuando llegaron de Marruecos, adquirir costumbres occidentales. No «asimilaba» tampoco, según afirmó, el hecho de que sus dos hijas vistiesen de modo distinto a lo que fijaba su cultura. Mucho menos encajó que su mujer emprendiera una nueva relación tras separarse de él. Todo ello, dijo, lo ofuscó. A pesar de todo, aseguró que nunca quiso matarlas, que se citó con ellas con la intención de suicidarse en su presencia. Pero su exesposa y su hija recordaron lo mal que lo pasaron junto a él. Hasta una de las menores «intentó suicidarse por el acoso al que su padre la tenía sometida», según afirmó la mujer. Contaron también que hubo agresiones e insultos.
El fiscal las cree a ellas y por eso pide que Hassan Gueddoubi sea condenado a 26 años de prisión como supuesto autor de los delitos de maltrato, tenencia ilícita de armas y dos intentos de homicidio. La acusación pública se hace eco de las denuncias de su mujer. Según estas, las maltrató desde el inicio del matrimonio, en 1994. Bofetadas e insultos estaban a la orden del día, pero la mujer no denunciaba. Solo lo hizo en marzo del 2010, después de que su entonces esposo intentase darle una patada a su hija mientras le ordenaba que limpiase.