Hollande propone a Francia un giro a la izquierda con más gasto público
Presenta un programa electoral que prevé más impuestos a los ricos y a los bancos27/01/2012 00:13:09

François Hollande quiere ser un candidato creíble. El socialista presentó ayer 60 medidas que constituyen la base de su programa para acceder a la presidencia francesa, forzosamente adaptado a la crisis, con la determinación de cumplir todas sus promesas, a diferencia de Nicolas Sarkozy.
El favorito en las encuestas para las elecciones de la primavera quiere distanciarse del «presidente saliente», a quien no llama nunca por su nombre, y sobre todo demostrar que existe una política alternativa, más justa e igualitaria, con especial acento en la educación, la vivienda y el empleo, eje de las preocupaciones de sus compatriotas. Es decir, progresista y más de izquierdas.
«No prometo lo que no soy capaz de mantener», recalcó ayer ante 400 periodistas y la plana mayor de su partido. También frente a ellos, Hollande habló en primera persona al describir sus objetivos: reconducir el país, restablecer la justicia, devolver la esperanza a las nuevas generaciones, conseguir una República ejemplar que haga oír su voz?
Lejos de la vehemencia de su primer mitin del sábado, el socialista desgranó sus propuestas en un discurso elaborado según los principios de «lucidez, voluntad, justicia y claridad».
La reforma de la fiscalidad recuperando el impuesto sobre la fortuna, haciendo que paguen más los que más tienen, le permitirá financiar los 20.000 millones de euros de medidas como los «contratos de generación» para facilitar el empleo juvenil, la construcción de viviendas sociales o el aumento de un 25 % de las subvenciones para la vuelta al cole.
Parte de una previsión de crecimiento del 0,5 %, tres décimas superior a la del FMI, y se compromete a «mantener el poder adquisitivo de los franceses» controlando el precio de los alquileres y con tarifas progresivas del agua, gas y electricidad en función de los ingresos.
Cuatro días después de haber designado al mundo de las finanzas como el enemigo a batir, Hollande anuncia un impuesto del 15 % sobre los beneficios de los bancos y la obligación de las empresas que deslocalicen sus factorías a devolver toda ayuda pública. Sin embargo, prometió ayudas a las pequeñas y medianas, las que más empleo crean.
«Los únicos afectados por nuestras medidas son quienes perciben los más altos ingresos», recalcó convencido de que las clases medias no se verán afectadas. Además, anunció contrataciones públicas, en especial en educación, seguridad y justicia, para detener el incremento del paro. Los franceses podrán volver a jubilarse a los 60 años, siempre que hayan trabajado 41. En otro guiño a la izquierda, legalizará el matrimonio homosexual y deja una puerta abierta a la de la eutanasia.