Internacional
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Argentina paga con 49 vidas el abandono de su red ferroviaria

600 personas resultan heridas en un accidente de tren en Buenos Aires
agustín Bottinelli buenos aires / corresponsal
22/02/2012 22:50:04

Buenos Aires amaneció ayer sorprendida por el peor accidente ferroviario de los últimos 80 años. Al menos 49 muertos y más de 600 heridos, 60 de ellos de gravedad, fue el saldo del choque de un convoy con más de 1.500 pasajeros que impactó contra los topes de contención del andén de la popular estación de Once, en el centro de la ciudad. El siniestro se produjo a las 8.32 cuando los trenes llegan cargados de ciudadanos que acuden a trabajar desde la zona oeste del llamado conurbano bonaerense. Se trata en su mayoría de gentes de clase media y media baja, muchos de ellos inmigrantes de países limítrofes.
Según los primeros datos de la investigación, una formación de la línea Sarmiento que se habría quedado sin frenos embistió contra el tope del andén a más de 25 kilómetros por hora, lo que produjo un fuerte impacto que hizo que el segundo vagón se empotrara en el primero y el tercero en el segundo. Apenas ocurrió el accidente, los heridos se multiplicaban y las ambulancias no daban abasto. La zona fue vallada y no se permitió el acceso a ninguna persona que no tuviera que participar en la asistencia. Los pasajeros fueron ubicados en diferentes sectores de la estación y clasificados según la gravedad de sus lesiones.
Unas 60 personas quedaron atrapadas entre los hierros retorcidos de los dos primeros vagones. Los bomberos debieron abrir un hueco en el techo para poder sacar a los heridos y a los muertos. Muchos testigos vieron cómo eran retirados varios cadáveres en bolsas negras por el otro lado del andén, sobre las vías.

Estado de abandono
Según informa DPA, el accidente pone de manifiesto el estado de abandono de la red ferroviaria argentina, condenada a sufrir sobrecarga de pasajeros, suciedad, incomodidad, calor o frío e inseguridad por falta de inversiones de las empresas. La tragedia acaparó una vez más la atención de los medios, donde una de las frases más repetidas fue que «no hubo sorpresa».
«Nadie puede sorprenderse», señaló el diario La Nación, porque el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner «sabe hace tiempo que los trenes urbanos son un polvorín después de años de una política desquiciada» y los concesionarios «conocen a la perfección el estado casi de chatarra en el que está sumido el sistema». La enorme red ferroviaria que poseía el país fue desmantelada durante el Gobierno del peronista Carlos Menem, que privatizó el ferrocarril en la década de los noventa.
Tras el accidente comenzaron a cruzarse acusaciones entre sectores afectados. El dirigente de la Unión Ferroviaria, Roberto Núñez, denunció falta de inversión en los trenes por parte de la empresa concesionaria del ferrocarril Sarmiento. El gremio La Fraternidad, que agrupa a los conductores de trenes, sostuvo que empresas ferroviarias como la que sufrió el accidente «presentan deficiencias» y denunció que hay vagones que datan «de la década de los sesenta».

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