Un puesto de venta de tabaco creado en Trabada vende mil cajetillas en 20 días
La cifra no es desdeñable, ya que la el municipio apenas supera el millar de habitantes23/02/2012 03:39:13
Quizás sea cierto que el éxito estaba cantado, pero fue Carlos López quien llevó a la práctica la idea de abrir un punto de venta de tabaco en Trabada; una máquina expendedora en la Librería Aenlle, que regenta. El mérito, por lo tanto, es suyo.
Tras muchos meses de gestiones y trámites, lo pudo estrenar hace unos veinte días. Una máquina reciclada, que ya había estado en servicio en un restaurante de la localidad. Transcurridos estos veinte días ya está próximo a superar la cifra de las mil cajetillas vendidas, los cien cartones. La cifra no es desdeñable, toda vez que la población estable del municipio apenas supera el millar de habitantes.
Carlos López obtiene una ganancia de 1,5 euros por cartón, por lo que no es descabellado afirmar que su iniciativa le reportará unos 200 euros al mes.
Pero más allá del dinero, lo que Carlos López ha logrado es cubrir una carencia que había en Trabada. Ahora, para fumar ya no es preciso comprar el tabaco en Lourenzá, Barreiros, Ribadeo o Vegadeo. Tras varios años sin poder hacerlo, los vecinos pueden adquirirlo en su librería.
«A xente ven por aquí e dime, ??menos mal que alguén puxo por fin isto en marcha??. É certo, polo menos agora xa se pode mercar tabaco no pobo. Antes moitos ían a Ribadeo. Cando a xente preguntaba daba vergoña dicir que non había un sitio onde mercar tabaco en Trabada», explicó Carlos López.
Seguirá dentro del local
Pese al éxito, no contempla la posibilidad de instalar la máquina en el exterior. De momento seguirá dentro del local y el tabaco se podrá comparar exclusivamente en horario de apertura de la librería. «É algo que por agora non me plantexo. Aquí non hai roubos, pero tal e como están as cousas, deixar unha máquina fora... Penso que non».
Trabada fue noticia, pero ahora ya dejará de serlo por este asunto. «Mellor así. O que non era normal é que fóramos noticia porque non houbera un sitio onde mercar tabaco», concluye Carlos López.