Auster se adentra en su propia historia
El escritor crea en «Diario de invierno» un puzle de sensaciones y vivencias21/02/2012 23:52:57

Incansable creador de ficciones, Paul Auster regresa con una mirada sobre sí mismo. No es la primera vez. En su libro anterior, A salto de mata, rememoraba sus años juveniles. Ahora, en Diario de invierno (Anagrama en castellano y Galaxia en gallego), evoca episodios de su existencia, vistos desde la atalaya de alguien que siente que su cuerpo envejece y que no sabe cuántas noches le quedan.
El autor de la Trilogía de Nueva York recompone un puzle de su vida, a través de sensaciones, vivencias y recuerdos. «He de reconocer que tengo un impulso de escribir sobre mí. Y no porque considere que soy alguien interesante, simplemente me tomo como rata de laboratorio», explicó ayer en Barcelona, donde acudió a presentar el libro. «Explico mis experiencias y creo que muchos lectores pueden sentirse identificados con ellas y descubrir, tal vez, los misterios que representa estar vivo», dijo sobre la obra, la vigésima novela de su ya dilatada carrera.
Hay historias de todo tipo: desde un accidente infantil mientras jugaba al béisbol en su Nueva Jersey natal (1947), el descubrimiento del sexo, la primera experiencia sexual con una prostituta, el recuerdo de sus padres, la estancia en París y en los 21 lugares donde ha vivido, sus ataques de pánico, sus dos primeros matrimonios fallidos o las historias de sus abuelos.
«No escondo nada. Todo lo que explico es verdad. Pero esta autobiografía no es completa. Si con estas 200 páginas el lector tiene la impresión de que me he desnudado por completo será genial, porque significará que le he llegado», dijo.
Una historia interna
Auster no ha escrito su tercera novela autobiográfica con la pretensión de curar heridas, porque «nunca» lo ha hecho. «Me interesa la materialidad y creo que no se ha escrito suficientemente sobre el tema», señaló. Pero sobre todo, se trata, añadió, de «una historia interna, sobre las luchas, las relaciones humanas y las experiencias vitales». «Es un viaje hacia uno mismo, una historia interior donde la felicidad y la tristeza se enfrentan, lo que le ha permitido comprender que «hay un empate entre las cosas buenas y las malas» que le han ocurrido en la vida», concluyó.
«Hay un empate entre las cosas buenas y las malas que me han ocurrido en la vida»
Paul Auster